lunes, 18 de marzo de 2013

Arte y vino, ¿sirven para algo?


Escultura de Tahíche Díaz

Tal y como avisamos hace un par de semanas, ahora toca hablar de LA VINAL Tacoronte-Acentejo, esto es, la bienal de arte y vino que cada “año par” tiene lugar en la comarca vitivinícola. Esta VINAL, que resulta de la conjunción de las palabras vino y bienal, ocurrencia fantástica de Carlos E. Pinto, nació en el año 2006; y hasta la fecha, cuatro ediciones de la misma han tenido lugar. Cada edición, ha estado orientada a un grupo concreto de colectivos artísticos. De esta manera, ya ha tenido protagonismo la pintura, la escultura, la fotografía y la ilustración.

El número de participantes en las mismas ya suma 43 firmas, y los nombres de estos pintores, escultores, fotógrafos e ilustradores son los siguientes: Lola del Castillo, Miguel Rocha, Juana Fortuna, Elena Lecuona, José Luis Cedros, Luis Alberto Hernández, Javier Rodríguez, Domingo Vega, José Luis Santos, Elena Galarza, Sema Castro, Ángel Padrón, Carlos Rivero, Juan Carlos Batista, Tahíche Díaz, Santiago González, Juan López Salvador, Medín Martín, Roberto Martinón, Carlos Nicanor, Cristina Temes, Dácil Travieso, Francis Viña, Pepe Arbelo, Damián Borges, Roberto de Armas, Manuel Fuentes, Julio González, Jesús López, Enma Manescau, Roger Méndez, José Ramón Oller, Concetta Rizza, Jordi Verdés, Cristina Negrete, Domingo Ayala, Meritxell Barroso, Miguel Ángel Bethencourt, Víctor Jaubert, Maloli, Nareme Melián, Rebecka Skogh y Leticia Zamora.

Todos ellos son ya “artistas Tacoronte-Acentejo” y obras de los mismos se pueden disfrutar también en el más marcado entorno vitivinícola cubierto: el espacio de la bodega. El enlace a los catálogos editados en cada edición está en el siguiente sitio: http://www.tacovin.com/dota/espanol/publicaciones.html

Dos productos artísticos disponibles para todos, tanto para su disfrute como para su compra-venta. Arte y vino fusionados a través de los ojos de los artistas que invitan con sus propuestas a conocer y reflexionar sobre el particular espacio vitivinícola. Una ampliación del patrimonio artístico en Canarias cuyo principal “punto de mira” es el vino y el viñedo, hasta ahora muy escaso. Un ensanchamiento del tradicional campo de consumidores que ahora se acercan al consumo del vino a través del arte, de la misma manera que el tradicional consumidor de vinos se acerca a la ventana del arte a través de estas propuestas. En resumen, una fusión de sentidos que quedan en la memoria colectiva para siempre.

El próximo año tocará una nueva VINAL, ¿qué colectivo te gustaría que mirase a nuestro campo y lo interpretara para todos con su arte?

¡¡¡Danos propuestas!!!


Ilustración de Miguel Ángel Bethencourt 

lunes, 11 de marzo de 2013

Pasión por el vino



“EL VINO ESTÁ HECHO CON MIMO,  CON LO CUAL CREO QUE NO HAY QUE ENTENDERLO, SINO DISFRUTARLO”
 
Hoy he leído esta frase en uno de los tantos correos electrónicos que me llegan cada día;  al principio pensé : ¡vaya frase!  pero a medida que pasa el tiempo y esa frase seguía en mi mente recordé un artículo de una reputada enóloga. En este artículo esta señora, por cierto bastante reconocida en el sector vitivinícola en los pasadas décadas 80-90, y ya un poco desaparecida, realizaba unas metáforas muy curiosas y algo desproporcionadas, ¡claro está! todo esto bajo mi modesta opinión como consumidora. Recuerdo aquella que decía: “Este vino huele a enaguas de abuela recién planchadas“,¡uff! ¡Dios, mi abuela! que en gloria esté las usaba de seda y aquello no se planchaba, a dios gracias; y ésta otra: “ Este vino huele a polvo de primera hora, que por cierto no huele igual al polvo de media noche“.Tomen nota por si alguien no se ha percatado de ello, además tengo otra buena: “Este vino tiene aromas a sudor de mozo”, pero ¡quién se tomaría un vino con estas descripciones!.
 
Disfruto escuchando a un enólogo hablando de sus vinos, de esos aromas de frutos del bosque, vainilla , del esfuerzo que realizan para sacar al mercado un producto donde realzan las cualidades de unas uvas, unas tierras, que cada botella lleva un poco de nuestros viticultores, de su trabajo y su tesón, su amor por la viticultura, por el paisaje, en definitiva por el buen hacer.
 
Pues por todo ello … ¡NO ENTIENDAN DE VINO, SIMPLEMENTE DISFRÚTENLO!

lunes, 4 de marzo de 2013

Lecturas vitivinícolas variadas




 
Historia, literatura, economía, arquitectura, teatro, viajes, enoturismo, cómic, cine, matemáticas, viticultura, filosofía, arte, rock&roll …
 
Variados aspectos que se han conjugado en el territorio Tacoronte-Acentejo en los últimos años y que han dado como fruto una serie de publicaciones didácticas sobre el mundo vitivinícola y sus relaciones con las artes y las ciencias. Todo ello editado en formato cuaderno cultural llamado VINALETRAS. Temáticas observadas desde un punto de vista local, así como, universal. Y es que como dice el dicho: “es que de todo hay en la viña del Señor”. Pues dicho y hecho, las conexiones son amplias y diversas, al mismo tiempo que están redactadas en un lenguaje ameno y divulgativo. La extensión de cada artículo varía según temática, no siendo nunca “espesos” en contenidos.
 
Y lo mejor de todo es que estas diferentes visiones del mundo de la vid y sus conexiones con las distintas áreas están volcadas todas en edición papel y en formato pdf, pudiéndose “descargar” el capítulo que más pueda interesar al intrépido lector en el apartado de publicaciones de la web www.tacovin.com/dota/espanol/publicaciones.html
 
Entrando en dicho sitio web, también se pueden observar los catálogos de arte y vino llamados LA VINAL (más adelante, haremos una entrada sobre ellos). Observando los años de estas publicaciones recientes, se comprueba que en años pares tiene lugar LA VINAL y en años impares el VINALETRAS. Así de organizaditos están.
 
En definitiva, te animamos a que busques el tema que más te interesa en estos tres cuadernos editados hasta la fecha, y nos comentes lo que te parece o si hechas en falta algún tema que desearas que fuese tratado próximamente, puesto que a final de este año saldrá la cuarta entrega de VINALETRAS….¡estamos en año impar!
 


lunes, 25 de febrero de 2013

Tiempo de maloláctica. Tiempo de “mala-leche”




“EL QUE NO LA HA HECHO, TIEMPO HA TENIDO O NO HA QUERIDO”

La fermentación maloláctica, también conocida en muchos casos como “segunda fermentación” o “fermentación lenta”, ya que sucede prácticamente después de la fermentación alcohólica, es el proceso por el cual el ácido málico se transforma químicamente en ácido láctico. Este ácido puede estar presente en la pulpa de muchas frutas, y la sensación que percibimos cuando esta transformación tiene lugar es como si el sabor ácido de una manzana verde (málico) se suavizara con notas que nos recuerdan al yogur, mantequilla y lácteos en general.  Este proceso se puede realizar por medio de bacterias de origen láctico existentes de forma natural en el entorno, o en el interior de la fruta misma, o por un proceso de inoculación de la bacteria maloláctica de manera artificial.

En el caso de los vinos, lo que nos vamos a encontrar es que los tintos reducen la aspereza de la acidez y se reduce esa agresividad propia del ácido málico y lo transforma en unos vinos más untuosos y con una mayor complejidad de aromas, los dota de mayor equilibrio.

De entre las ventajas del uso de una fermentación maloláctica, además de las puramente organolépticas cabe destacar la estabilidad microbiana. El paso del vino tinto por la fermentación maloláctica evita el desarrollo de otros organismos como toxinas u otras bacterias dañinas y previene que la fermentación se produzca más tarde en la botella con la consiguiente pérdida de control de la producción final.

Si bien la experiencia más extensa se encuentra en los vinos tintos, en la actualidad la relación de la fermentación maloláctica con las elaboraciones de vinos blanco está siendo cada vez más notable, fundamentalmente porque potencia la reacción con sustancias solubles presentes en la barrica que hace que se soporten largos períodos de añejamiento en la misma, imprimiéndole un mayor número de aromas que mejoran sustancialmente la calidad del vino.

 
 
Reacción química de la transformación:     
COOH-CHOH-CH2-COOH = COOH-CHOH-CH3 + CO2
        
 


Figura: CROMATOGRAMA DE MALOLÁCTICA. Diferencia entre dos gotas de vino en la intensidad de la mancha para observar la presencia o no de ácido málico.

lunes, 18 de febrero de 2013

Podar la viña



Clic-clac; clic-clac; clic-clac…

“En la próxima luna menguante, una cuadrilla de podadores nos podarán con el clic-clac de sus tijeras. ¡Ooooh! ¡Qué chulas quedamos tan bien afeitaditas! Sólo nos dejan tres yemitas para que salgamos con más vigor. Entonces se nota un hormigueo por nuestros vasos…¡Ji, ji, ji, qué cosquilleo! Por dentro se me está moviendo toda la savia. Y como este invierno ha llovido mucho, estamos hidratadas. Mira, mira cómo se nos hinchan las yemas … ¡Si parecen botones!”

(Extracto de “Historia de dos racimos” de Jesús Bayón Fuentes, en VINALETRAS nº3)


Efectivamente estamos en pleno mes de poda. La conocida como “poda de invierno o poda en seco” pertenece, sin lugar a dudas, a Febrero en esta parte del globo terráqueo. La poda consiste en la supresión de órganos de la vid, principalmente sarmientos en esta época. Es una de las tareas que más influyen en la calidad y cantidad de fruto a recolectar en el futuro. Con ella, limitamos el crecimiento incontrolado de la cepa, limitamos el número de yemas adaptándola a la capacidad de crecimiento de la planta y conseguimos adecuar la futura cosecha en busca de una calidad adecuada. A la hora de podar en seco lo debemos hacer con tijeras bien afiladas de tal forma que podamos conseguir un corte limpio; el mismo debe realizarse en el entrenudo siguiente a la última yema que se deja, inclinándose sobre el lado contrario a la yema, con el fin de que si hay “lloro de la vid”, este no se derrame sobre la misma.

En función de la cantidad de yemas que se dejen en el sarmiento, podemos clasificar las podas como:

Podas cortas: Se dejan sólo pulgares con dos yemas.
Podas largas: Sólo se dejan varas, con tres, cuatro o más yemas.
Podas mixtas: Se combinan pulgares y varas.

Durante los primeros años de vida de la cepa lo que se realiza es una poda de formación. La misma puede durar tres o cuatro años. Luego se realiza anualmente con el fin de mantener la formación de la cepa y equilibrar su vigor y producción.

¿Qué tipo de poda ves en tu entorno próximo?




lunes, 11 de febrero de 2013

La viña está loca

La respiración  se reduce transpiración se detiene, las hojas se desecan y caen. Esto es lo que se conoce como “parada vegetativa”, la viña se despoja de las hojas. En este estado fenológico las yemas de invierno o dormidas aguantan temperaturas muy bajas. Por nuestras condiciones climatológicas -ausencia de heladas ó temperaturas muy bajas-, difícilmente la viña realiza esta parada completamente y se da el fenómeno conocido entre la gente del campo como “abanderamiento del viñedo”, la savia está en movimiento y aparecen hojas verdes al final del sarmiento que nos muestran un paisaje salpicado de “banderas verdes”.

Este fenómeno no se da por igual en todas las zonas, ni en todas las fincas, está íntimamente relacionado con las condiciones de la parcela en cuanto a “fortaleza del cultivo”, cuando está más débil es más proclive a que ocurra este abanderamiento. De igual manera, no es un fenómeno que se vea todos los años, se ve muy favorecido en condiciones de clima seco durante el invierno.

Podríamos calificar este estado vegetativo, por las condiciones en las que se desarrolla,  casi como una particularidad de la viña en Canarias. 

lunes, 4 de febrero de 2013

El reposo de la viña



Uuuuuuuaaaaauuuuuhhhhh….¡qué descanso! ¡qué sueño más rico!

El período comprendido entre el final de la vendimia y el momento de la poda se conoce tradicionalmente como “reposo del viñedo”.

Cual oso que hiberna, la vid atraviesa el período invernal en esta latitud, de manera similar, totalmente letárgica, disfrutando de un merecido reposo vegetativo.

Tras la vendimia, entramos en un período temporal en que la parra se va desnudando totalmente de sus hojas. En el caso de las variedades blancas, sus hojas amarillean hasta caer, mientras que en el caso de las variedades tintas, las hojas también pueden amarillearse o presentar tonalidades rojas o marrones. Este hecho en sí también se conoce como “defoliación de la vid”. En conjunto, ofrecen un paisaje espectacular, lleno de tonalidades cual paleta de pintor a los ojos del observador interesado. Una vez se queda totalmente sin hojas, consideramos ya que la vid está plenamente en fase de reposo vegetativo.

En este momento dormido, la parra está acumulando reservas. Mientras dura este reposo, podemos observar como va teniendo lugar el abotonamiento en determinadas partes del sarmiento.

El frío ayuda a este letargo necesario para reponer las fuerzas de las parras que, junto al agua de la lluvia, permitirá que el viñedo, tras ser podado, despierte en todo su esplendor cuando irrumpa la primavera.

¿Qué tal si nos cuentas cómo están las parras de tu entorno? ¿Tienen hojas
aun?