lunes, 25 de abril de 2016

Comercio justo y Vino



En la actualidad se baraja muy asiduamente el comercio justo como concepto apoyado en una forma alternativa de comercio impulsada por la propia ONU, se trata en pocas líneas y  como muchos saben, de acercar a los productores y consumidores, de forma que estos últimos conozcan de primera mano cómo se lleva a cabo todo el proceso de producción, que puedan valorarlo y así saber el porqué del precio final del producto y finalmente lo adquieran a un precio, posiblemente más alto, pero tras haber conocido los costes que suponen su obtención. Sin duda es un concepto muy amplio y con muy diferentes niveles de importancia o calado social, con el que sin embargo se pueden establecer paralelismos, por ello, con el máximo respeto a la ingente labor desarrollada por numerosas ONG´s, y en una modesta opinión, una de las formulas de comercio justo, si acaso la menos dramática,  es la labor que lleva a cabo la Denominación de Origen de Tacoronte-Acentejo desde su creación allá por el año 1992, y que no es otra que la de propiciar un mayor conocimiento en el consumidor y el convencimiento del mismo de que, el paisaje, el sudor y el ingente trabajo que llevan a cabo viticultores y bodegueros de esta comarca vitivinícola, tiene un precio. Un precio que debe competir en un libre mercado frente a productos de similar calidad, pero por lo general con menores costes de producción. Es por ello que frente a la importante variable económica que suele pesar en la compra de todo consumidor, sólo nos queda abogar por el conocimiento del proceso de producción en una difícil orografía, en parcelas en su gran mayoría de escasas dimensiones, pero que conforman un paisaje único que complementa la principal fuente de riqueza de las islas canarias, el turismo.

    El Consejo Regulador de la D.O.P. Tacoronte-Acentejo se ha esforzado desde su creación en generar, mantener y exportar la cultura vitivinícola de Canarias, nuestra particular forma de entender el vino, que sin ser diferente de otras, está marcada por nuestro paisaje, nuestro origen volcánico, nuestro clima y nuestras gentes. Pero incluso ha llegado más allá, ha realizado, y continúa en ello, una importante labor educadora y de conocimiento del vino, una labor siempre dirigida a la interrelación entre consumidor y productores, más aún en un territorio tan singular como el nuestro.       

  Ánimo, a seguir en esa entrega de divulgar nuestros valores para que sepamos apreciarlos y por supuesto, consumirlos.           




Ernesto Arvelo

lunes, 11 de abril de 2016

Aquí la Tierra



Aarón Gómez nos tuvo que llevar al espacio exterior para que en sólo dos días 80 mil personas vieran su arte (https://youtu.be/0SRY2JDte4k) y de paso pudieran darse cuenta que vino y humor pueden ir de la mano. Es una iniciativa valiente y rompedora de Tacoronte-Acentejo, por varias razones. Primero, porque esta mezcla de vino, naves espaciales y humor parece inédita en el mundo de la promoción de vinos. Es nuevo. Segundo, porque logra el interés, al menos momentáneo, de otros públicos que probablemente no suelen dedicar mucho tiempo a temas de vino. Abre. Y tercero, porque rompe con la promoción clásica a través de los medios tradicionales, tanto por el propio canal de comunicación –las redes sociales–, como por el formato. Es algo que no se puede ver en la tele, escuchar en la radio o plasmar en una valla de publicidad. Innova. Y gracias a Aarón Gómez encima entretiene y hace reír.



D.G.

domingo, 3 de abril de 2016

La Vinal Tacoronte-Acentejo 2016… ¡arrancando motores!



Pues sí, una nueva edición de “LA VINAL, bienal de arte y vino Tacoronte-Acentejo” acaba de comenzar…¡la sexta bienal en la comarca! Hemos tenido recientemente la satisfacción de guiar a los artistas invitados a participar en esta nueva vinal a través de viñedos y bodegas de la comarca. Participan en esta muestra: Maríamencanta, Domingo Ayala, Lucía Pitters, Simonetta Pisani, V.Nielsen, Ana Coloretes, Silvia Watercolor, Rada Luna, Silvia Navarro y Luigi Stinga.

La jornada se desarrolló con bastante “buen rollito” intercambiando opiniones y sugerencias con los verdaderos protagonistas de la comarca vitivinícola, esto es, los viticultores y bodegueros. ¡Eso sí!, todas las intervenciones acompañadas de buen vino de la tierra, conociendo las inquietudes del sector bajo un clima afable, recorriendo los viñedos de Finca San Gonzalo, Finca El Cercado y las bodegas que producen los vinos Tasat y Presas Ocampo.

Una interesante propuesta que nuevamente fusiona el arte con la cultura vitivinícola y cuyo resultado final podrán, próximamente, disfrutar todos los aficionados al arte y al vino Tacoronte-Acentejo.

Agradecer en esta edición, además de a las bodegas y viticultores de la comarca, la complicidad del Ayuntamiento de Tacoronte, el Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife y Cajasiete; sin cuya apuesta decidida, esta bienal quedaría en un sueño, no obstante, ahora es una realidad.

¡Un verdadero placer!


Santi S.

lunes, 21 de marzo de 2016

El auge de los blancos: ¿transición o moda?


Las ventas de los vinos blancos crecen más que las de los tintos, a escala internacional, nacional y local. También en Tenerife es un fenómeno reconocido por los representantes del sector, tanto por los productores como la distribución. Esta tendencia plantea la pregunta sobre las causas y la proyección futura de este fenómeno. ¿Ha venido para quedarse y provocar una reorientación duradera en la producción? ¿O se trata de una moda pasajera que remitirá en los próximos años?

Para llegar a respuestas ante estas preguntas, preguntémonos cuáles son las causas potenciales que pueden ayudarnos a entender lo que está sucediendo. He aquí algunas hipótesis que he escuchado durante los últimos meses:

Primero, algunos afirman que la tendencia subyacente se encamina hacia una mayor “ligereza” de los vinos. Se alude a la facilidad de consumo para “principiantes” en el consumo de vino. Entran fácil, son más parecidos a los refrescos y los que más crecen en ventas son los “afrutados” (más azúcar). Esta línea argumental abre varios interrogantes. Cuando los principiantes dejen de serlo (efecto aprendizaje), ¿pasarán a otros vinos más complejos? Si la ligereza y simplicidad es lo que impulsa el cambio, ¿veremos tintos más ligeros y afrutados? ¿Beben los rosados de la misma fuente?

Segundo, la nueva composición demográfica de los consumidores y sus efectos en los hábitos de consumo. Se argumenta que crece el número de mujeres jóvenes consumidoras de vino y que son ellas, y sus preferencias diferenciadas, lo que empuja el consumo de los blancos. Si el bebedor tradicional de vinos en España era un hombre mayor de 50 años y si en el futuro el consumidor tipo será una mujer de 30 a 50 años, los cambios en las ventas parecerían más estructurales; una transición en las pautas de consumo que vuelve a plantear la pregunta anterior: ¿seguirán ellas en esta pauta a lo largo de los años? ¿Y es cuestión de preferencias femeninas o es más bien un cambio generacional y son los jóvenes en general los que prefieren otro tipo de vinos?

Tercero, en el pasado los hábitos de consumo de vino estaban más anclados en las características de la producción local y ésta, a su vez, está condicionada por las condiciones naturales (“tierra de tintos”, “tierra de blancos”). Hoy día, se argumenta, que la globalización nos pone en el supermercado de la esquina vinos de Australia, Chile, y muchos otros lugares alejados. En consecuencia, se debilita el vínculo entre la producción local y los hábitos de consumo. Se añade que la socialización de padres a hijos alrededor de la mesa familiar deja de ser el vector principal en la formación de los hábitos y las preferencias. Lo que era “de toda la vida” se vuelve más errático, menos fiel a orígenes y marcas, y más expuesto a los estímulos en corto que nos brinda el marketing.

Cuarto, la argumentación estival: a más calor más blancos (fríos). Es conocido este patrón estacional de verano/blancos e invierno/tintos en el contexto español. Como también es conocido que las estaciones en Canarias son menos pronunciadas y puede haber inviernos cada vez menos fríos con episodios de cuasi-verano en meses invernales.

Todos los argumentos anteriores probablemente tengan algo de verdad y todos contienen elementos estructurales (de transición) y otros coyunturales (de moda). Entre los elementos de transición destacan en el lado de la oferta la globalización con su efecto rompedor en el vínculo entre tierra y consumo. Por parte de la demanda resalta la evolución, lenta pero imparable, en la composición demográfica del consumo. En los elementos coyunturales también se conjugan oferta y demanda. Hacer vinos blancos de poca estructura y con mucho azúcar es empresa fácil y barata, aspecto no menospreciable para decisiones desde el lado de la oferta. Además, en las coyunturas de la demanda pueden darse modas pasajeras; bien porque los principiantes van aprendiendo y transitando hacia otro tipo de vinos, bien porque el cansancio les lleva a otros productos que no sean vinos. Es llamativo que también en las cervezas se observen tendencias paralelas (cervezas con limón, cervezas dulces de sabores, etc.).

Tres escenarios se pueden esbozar a consecuencia de lo anterior: a) un predominio de los cambios estructurales que nos llevaría a un prolongado aumento del consumo del vino blanco hasta alcanzar un nivel de estabilidad y saturación; b) un predominio de los elementos coyunturales que vería en el futuro una nueva reducción del consumo de vinos ligeros, con una transición hacia otros más estructurados, sean blancos o tintos; c) una combinación de los escenarios anteriores, con un componente estructural de consolidación de los blancos en un nivel superior al actual, pero con un crecimiento actual magnificado por la contribución de la moda de la ligereza afrutada.

D.G.


lunes, 7 de marzo de 2016

La espaldera sencilla reina ahora en el paisaje vitivinícola



El paisaje de la comarca Tacoronte-Acentejo se ha modificado sustancialmente en los tres últimos lustros a ojos del ciudadano de dicha comarca vitivinícola, y por extensión, a todos aquellos que disfrutan del medio rural de este territorio vitícola, bien sea como meros paseantes en la misma, bien sea por que viven en ella.

El viñedo es el principal cultivo que armoniza el paisaje en este territorio, seguido del cultivo de la papa, asociado, en muchas veces al de la propia viña. Cierto es que el viñedo es un cultivo que se mantiene en un porcentaje alto inalterable sobre el terreno; digamos que es un “cultivo fijo en el suelo”. Los viticultores han apostado por el futuro de la viña como principal cultivo en sus terrenos por diversas causas que van desde lo meramente familiar en pos de mantener la tradición hasta situaciones de inversión en el viñedo como medio de complemento económico a sus propias vidas y/o a sus bodegas.

Buena parte de la transformación paisajística que ha experimentado la comarca busca su fundamento principal en la aplicación de las distintas “OCM del Vino” que se han ido aplicando en los últimos años. Unas ayudas procedentes de la Unión Europea que han promovido el rejuvenecimiento de los viñedos, la apuesta por una diversificación en el abanico de variedades disponibles a cultivar y la adaptación por parte del viticultor hacia formas de explotar la viña más eficiente, o, al menos, más ahorradoras en costes y más efectiva si cabe.

Sin duda alguna, el sistema conocido como “espaldera” se ha convertido por méritos propios en el principal medio de sistema de apoyo para el cultivo de la vid. En este sentido, podemos afirmar que el viñedo de la comarca ha ido mutando progresivamente del conocido como sistema de rastras o tradicional –digamos “con horquetillas”– a este sistema apoyado de cultivo que es la espaldera en cualquiera de sus vertientes: sencilla, doble, con crucetas o en forma de “Cruz de San Andrés”. Evidentemente, el riesgo asumido por el viticultor al apostar por la misma ha sido paulatino, ha superado la tradicional aversión al riesgo común en estas situaciones, y ha optado por un cultivo de prometedor futuro en la comarca sobre el sistema de espalderas, donde, sin duda alguna, la viña trepa al antojo de la mano que la cuida convirtiéndose en el perfecto compañero de viaje del viticultor hacia la vendimia próxima.

La cuestión llega a ser, como dice el dicho, “renovarse o morir”; y concretamente en Tacoronte-Acentejo ahora hay vida para largo. 
¡Salud!


Santi S.



lunes, 22 de febrero de 2016

AGROCANARIAS 2016



Pistoletazo de salida para el Concurso Oficial de Vinos Agrocanarias 2016. Tras un año de ausencia, el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, convoca en el próximo mes de marzo, el mismo, a celebrar en su fase previa el día 11 de marzo en la isla de Tenerife y en su fase final el día 17 de marzo de 2016 en la isla de Lanzarote. Tendrán su reconocimiento y distinción los mejores vinos producidos, elaborados y embotellados en el Archipiélago Canario con Denominación de Origen Protegida.

Los vinos galardonados se darán a conocer en los diferentes eventos que el Servicio de Fomento y Promoción del Instituto, realizarán a lo largo del año. Quienes deseen participar en el certamen, deberán presentar su solicitud dirigida al Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, mediante el modelo que podrán descargarse en la página web:


Ánimo y  suerte.

F. D.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los jóvenes ignoran al vino y el vino a los jóvenes



El 29 de enero de 2016 Elena Sotamendi publicó en OKDiario un interesante artículo sobre el consumo de vino de los jóvenes, haciéndose eco de un trabajo fin de grado, elaborado por Jorge Herrero Ribes en la Universidad Politécnica de Valencia bajo la tutela de la profesora Amparo Baviera Puig. Entre los resultados de la encuesta (recomendamos la lectura de las páginas 61 y ss.) resalta que el 39% de los jóvenes de entre 18 y 28 años no bebe vino nunca y sólo el 6% lo toma una vez por semana, a diferencia de la cerveza que alcanza el 33% de consumo semanal.

Entre las causas de este panorama preocupante para el sector vitivinícola destaca la imagen del vino como un producto serio y complicado, cuyo consumo se suele reservar para citas románticas o como obsequio ante una invitación. A su vez, este perfil tan estrecho de ocasiones de consumo estaría relacionado con la cada vez menor socialización en el consumo del vino en torno a la mesa familiar de los padres. Tampoco ayuda que las etiquetas tengan estilos poco adaptados a las preferencias de los jóvenes, que en sus lugares de consumo apenas encuentren este producto y que en las redes sociales el vino no sea tema. En comparación con la escasa atención que prestan las bodegas a este segmento de los consumidores españoles, la competencia, en concreto los fabricantes de bebidas gaseosas y cervezas, sí invierten masivamente en la promoción en medios de comunicación y ocasiones de consumo frecuentados por los jóvenes.

Dado el poder financiero y comercial de estos competidores multinacionales, los productores de vino tendrán que desplegar un esfuerzo promocional más selectivo, pero continuo, si no quieren poner en peligro su mercado futuro. Harían bien en estudiar los hábitos de ocio (tan cambiantes) de los jóvenes, trabajar en las redes sociales más activamente e incrementar su presencia, con imagen adaptada, en los lugares y momentos de consumo potencial. El desafío es grande, particularmente si tenemos en cuenta que la España post-crisis nos deja generaciones de jóvenes con pocas perspectivas para carreras profesionales consolidas y bien remuneradas. Cerrar los ojos y pensar que los jóvenes ya se darán cuenta del valor del vino por sí solos sería un grave error.

D.G.