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martes, 22 de enero de 2019

El viñedo y el frío



El frio invernal no afecta de forma negativa al viñedo, sino que es importante para el futuro desarrollo de la vid. En estos meses se encuentra en reposo invernal o parada vegetativa, la savia deja de circular por la planta, siendo en este periodo de hibernación cuando la planta descansa y se repone. Esto sin duda garantizará un buen ciclo vegetativo, comenzando con la brotación cuando llegue la primavera. Por otro lado se inhibirán o morirán aquellos restos de hongos o insectos, que hayan quedados instalados en las cepas. De forma general, la falta de frío invernal produce una pérdida en la capacidad de brotación del viñedo, influyendo así mismo en la producción final.

Con el avance del cambio climático, que conlleva inviernos más calurosos, deberemos ir compensando la falta de frío, con otras medidas de manejo y diseño del cultivo, ya que no solo jugamos con el clima, sino también con el comportamiento de las diferentes variedades, suelos, etc. Es por todo que la calidad final del vino y su diferenciación dependen en gran medida del cuidado del viñedo, que repercutirá en la calidad final de la uva.


F. D.

martes, 17 de febrero de 2015

Es tiempo de tijeras, de poda y de lloros




Aun cuando la viña duerme en su reposo invernal, la hoja ya inútil cae y la savia reduce su circulación debido al frío, es tiempo de poda. Se prepara el viñedo para garantizar con éxito la nueva cosecha. La poda tiene que ser lo más equilibrada posible para asegurarnos la estabilidad y productividad de la planta. Tenemos que tener en cuenta factores internos como la variedad, edad y estado sanitario y externos como el clima, suelo y prácticas de manejo del cultivo.

Es el viticultor el que tiene que elegir el sistema más apropiado de poda para su variedad, pudiendo elegir entre podas largas, cortas o mixtas, siempre influenciado por la fertilidad de las yemas y la brotación de la variedad.

A partir de ahora y con la subida de las temperaturas, la savia se reactiva y la viña a través de los cortes de la poda, deja caer sus primeras lágrimas de savia, de ahí los lloros de la viña.

F. D.

lunes, 4 de febrero de 2013

El reposo de la viña



Uuuuuuuaaaaauuuuuhhhhh….¡qué descanso! ¡qué sueño más rico!

El período comprendido entre el final de la vendimia y el momento de la poda se conoce tradicionalmente como “reposo del viñedo”.

Cual oso que hiberna, la vid atraviesa el período invernal en esta latitud, de manera similar, totalmente letárgica, disfrutando de un merecido reposo vegetativo.

Tras la vendimia, entramos en un período temporal en que la parra se va desnudando totalmente de sus hojas. En el caso de las variedades blancas, sus hojas amarillean hasta caer, mientras que en el caso de las variedades tintas, las hojas también pueden amarillearse o presentar tonalidades rojas o marrones. Este hecho en sí también se conoce como “defoliación de la vid”. En conjunto, ofrecen un paisaje espectacular, lleno de tonalidades cual paleta de pintor a los ojos del observador interesado. Una vez se queda totalmente sin hojas, consideramos ya que la vid está plenamente en fase de reposo vegetativo.

En este momento dormido, la parra está acumulando reservas. Mientras dura este reposo, podemos observar como va teniendo lugar el abotonamiento en determinadas partes del sarmiento.

El frío ayuda a este letargo necesario para reponer las fuerzas de las parras que, junto al agua de la lluvia, permitirá que el viñedo, tras ser podado, despierte en todo su esplendor cuando irrumpa la primavera.

¿Qué tal si nos cuentas cómo están las parras de tu entorno? ¿Tienen hojas
aun?