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lunes, 11 de febrero de 2013

La viña está loca

La respiración  se reduce transpiración se detiene, las hojas se desecan y caen. Esto es lo que se conoce como “parada vegetativa”, la viña se despoja de las hojas. En este estado fenológico las yemas de invierno o dormidas aguantan temperaturas muy bajas. Por nuestras condiciones climatológicas -ausencia de heladas ó temperaturas muy bajas-, difícilmente la viña realiza esta parada completamente y se da el fenómeno conocido entre la gente del campo como “abanderamiento del viñedo”, la savia está en movimiento y aparecen hojas verdes al final del sarmiento que nos muestran un paisaje salpicado de “banderas verdes”.

Este fenómeno no se da por igual en todas las zonas, ni en todas las fincas, está íntimamente relacionado con las condiciones de la parcela en cuanto a “fortaleza del cultivo”, cuando está más débil es más proclive a que ocurra este abanderamiento. De igual manera, no es un fenómeno que se vea todos los años, se ve muy favorecido en condiciones de clima seco durante el invierno.

Podríamos calificar este estado vegetativo, por las condiciones en las que se desarrolla,  casi como una particularidad de la viña en Canarias. 

lunes, 4 de febrero de 2013

El reposo de la viña



Uuuuuuuaaaaauuuuuhhhhh….¡qué descanso! ¡qué sueño más rico!

El período comprendido entre el final de la vendimia y el momento de la poda se conoce tradicionalmente como “reposo del viñedo”.

Cual oso que hiberna, la vid atraviesa el período invernal en esta latitud, de manera similar, totalmente letárgica, disfrutando de un merecido reposo vegetativo.

Tras la vendimia, entramos en un período temporal en que la parra se va desnudando totalmente de sus hojas. En el caso de las variedades blancas, sus hojas amarillean hasta caer, mientras que en el caso de las variedades tintas, las hojas también pueden amarillearse o presentar tonalidades rojas o marrones. Este hecho en sí también se conoce como “defoliación de la vid”. En conjunto, ofrecen un paisaje espectacular, lleno de tonalidades cual paleta de pintor a los ojos del observador interesado. Una vez se queda totalmente sin hojas, consideramos ya que la vid está plenamente en fase de reposo vegetativo.

En este momento dormido, la parra está acumulando reservas. Mientras dura este reposo, podemos observar como va teniendo lugar el abotonamiento en determinadas partes del sarmiento.

El frío ayuda a este letargo necesario para reponer las fuerzas de las parras que, junto al agua de la lluvia, permitirá que el viñedo, tras ser podado, despierte en todo su esplendor cuando irrumpa la primavera.

¿Qué tal si nos cuentas cómo están las parras de tu entorno? ¿Tienen hojas
aun?