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lunes, 24 de marzo de 2014

2014: Año internacional de la Dieta Mediterránea


Fuente: Fundación Dieta Mediterránea: www.dietamediterranea.com

Tutelar, defender, poner en valor y promover los productos agroalimentarios y el estilo de vida asociados a la “Dieta Mediterránea”, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es el objetivo de esta iniciativa promovida por el Gobierno, la Fundación Dieta Mediterránea y Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural. El vino, consumido con moderación y durante las comidas, está considerado parte integrante de la Dieta Mediterránea.

¿Qué es la Dieta Mediterránea?

La antigua palabra griega diaita, de la que deriva dieta, significa estilo de vida equilibrada, y esto es exactamente lo que es la Dieta Mediterránea, mucho más que una pauta nutricional.
La Dieta Mediterránea representa no sólo una dieta alimentaria sino también un estilo de vida saludable, un elemento que refuerza el sentimiento de pertenencia a una comunidad y contribuye a promocionar un territorio y su diversidad.

La Dieta Mediterránea es una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.

Los alimentos no son, en el Mediterráneo, meramente nutrientes. Convocan. Las palabras de Plutarco en su obra “Vidas Paralelas” ilustran con una sencilla perfección esta realidad: “Los hombres se invitan no para comer y beber, sino para comer y beber juntos”. No hay duda que en el Mediterráneo, cuando hablamos de ingredientes de su dieta, a “la trilogía trigo, vid y olivo”, a las legumbres, a las verduras, a las frutas, al pescado, a los quesos, a los frutos secos, hay que añadir un condimento esencial, quizás un ingrediente básico: la sociabilidad.

La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, quesos) y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido con moderación y durante las comidas. Su importancia en la salud del individuo no se limita al hecho de que sea una dieta equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. A los beneficios de su bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra, hay que añadir los derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes.

Los científicos han puesto de manifiesto que este estilo de vida es beneficioso para la salud y el bienestar de las personas. Además, contribuye al mantenimiento de una agricultura sostenible y a proteger el medio ambiente.

Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV)

lunes, 21 de octubre de 2013

Metabisulfito Potásico. ¿Química en el vino o limpieza?



El Metabisulfito Potásico, o más comúnmente conocido como “la pastilla para el vino” entre los viticultores y vinicultores, es un conservante de alimentos el cual preserva el color natural de la comida y la protege contra las bacterias.

Contrariamente a lo que los consumidores piensan en general, lo que hace es mantener vivo el color del vino, evitar que se oxide. El uso en vino es un antioxidante que protege el color y el sabor, sin el uso del Metabisulfito, los vinos desarrollarían un sabor más fuerte a medida que el vino fuera envejeciendo.

En la industria alimentaria se utiliza para preservar el sabor de las comidas deshidratadas y para hacerlas más agradables y en la industria manufacturera,  se utiliza el metabisulfito como un tinte y agente de impresión, en el proceso del oro y revelado de fotografías, por ejemplo. Además de en bebidas como la cerveza,  donde el uso habitual es el mismo que en el vino aunque el conocimiento de ello que se tiene no sea tan popular por el consumidor.

Se puede presentar en diversos formatos y el más común es en pastillas tipo efervescentes ó en polvo blanco y cristalino que tiene un fuerte olor a sulfuro.

Cuando se emplea en industria alimentaria aparece bajo el código E224. Respecto a la legislación de etiquetado en el vino, al resultar que el Metabisulfito es un alérgeno para algunas personas, desde junio del 2012 hay que utilizar la mención relativa a los sulfitos en el etiquetado del vino con “contiene sulfitos” ó con el siguiente pictograma




El resultado de todo esto,  es que la utilización del metabisulfito potásico en la elaboración de los vinos, nos ha permitido el consumo de los mismos  con las características propias de la uva de manera higiénica.


Mari Paz Gil