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martes, 3 de abril de 2018

Floración en viñedo



Entrada la primavera aparecen las primeras inflorescencias, cuajarán las bayas; un momento clave en el ciclo del viñedo y donde más o menos se determinará el volumen de la próxima cosecha. Este mes de abril es muy importante, dependiendo mucho la sanidad de nuestro viñedo de cómo realicemos los tratamientos preventivos para el control de plagas y enfermedades. Los más habituales, contra el mildiu y el oídio, localizándose sus daños más notables en hojas y racimos; detiene el crecimiento de la piel del grano impidiendo su maduración,  agrietándolos y secándolos, produciendo daños directos en la cantidad y calidad de la cosecha. En hojas pueden provocar deformación y defoliación prematura. Su desarrollo viene favorecido por mucha humedad y temperaturas suaves, pero en el caso del mildiu, las lluvias abundantes detienen su desarrollo.

Como tratamientos preventivos más habituales destacamos los siguientes momentos:

1. Cuando los racimos se hacen visibles. Brotes entre 5 y 10 cm.
2. Al comienzo de la floración.
3. Con granos de tamaño guisante.
4. Al principio del envero (5-10% de los granos cambiando de color oídio).

Podemos utilizar tratamientos tanto biológicos (azufre en polvo) como químicos con productos de contacto o sistémicos, teniendo precauciones con la temperatura de aplicación. El ataque suele ser mayor en parcelas o sistemas de conducción en que la ventilación sea escasa. En variedades más sensibles y en zonas o años propicios puede ser necesario tratamientos adicionales.

Con el fin de limitar algunos tratamientos fitosanitarios se recomiendan medidas preventivas de tipo cultural como: Manejo adecuado de la ventilación, con despuntes o podas en verde. Aclareo de hojas con síntomas de enfermedad para evitar su propagación. Abonado nitrogenado equilibrado o plantación de variedades menos susceptibles de enfermar.


F. D.

lunes, 13 de junio de 2016

Más vale prevenir


Inmersos en el mes de junio, tenemos al fin unas condiciones climáticas favorables para el desarrollo del cultivo de la viña; con una buena reserva hídrica, ambiente templado, más bien seco y con buena luminosidad, que nos indica la proximidad del verano. Las irregularidades provocadas en el cultivo por las condiciones climáticas adversas de meses anteriores, se empiezan a corregir, presentando la mayoría de las bayas un tamaño guisante, con crecimiento de brotes laterales, por lo que se deben continuar los tratamientos fitosanitarios y foliares antes del cierre del racimo,
segar las cubiertas vegetales para evitar la competencia por el agua, continuar con la formación de viñedos jóvenes, etc… En general, no hay que descuidar la protección sanitaria del viñedo, cuyo objetivo es la producción de uva de alta calidad, siendo la prevención la mejor herramienta para evitar daños mayores y mantener el óptimo estado sanitario.

Siempre mediante una protección integrada adecuada,  utilizando al máximo los recursos y los mecanismos de producción naturales, que aseguran a largo plazo un viñedo sostenible.

F. D.

lunes, 15 de junio de 2015

Refranero con viticultura: vigilancia extrema


Empezamos la segunda quincena de junio con unas condiciones climáticas en la comarca ideales para el cultivo de la viña. Los viticultores seguro que prefieren el refrán “Por junio mucho calor, que nunca asusta al labrador,  al otro que dice “Agua por San Juan, quita vino y no da pan”. De todas formas son meses donde la vigilancia sobre el cultivo debe ser primordial, ya que humedades de más del 65%, con temperaturas de 25º, son óptimas para el desarrollo de enfermedades como el oídio, mildiu, etc.. En este momento, en el que dependiendo de la altitud de la comarca en la que nos encontremos, la uva abarca del tamaño de guisante al principio del envero, los tratamientos fitosanitarios con la utilización de productos químicos de síntesis, a pesar de sus inconvenientes, se hacen necesarios, siendo la base actual de la protección fitosanitaria en la viticultura de la comarca, quedando totalmente prohibidos en agricultura ecológica.

Para ello hay que hacer un uso racional de estos productos haciendo la elección correcta del mismo a aplicar: materia activa, su forma de actuación, la forma de penetración en la planta y la alternancia de materias activas. No se deben utilizar productos no autorizados para el cultivo a tratar y que no estén en sus envases debidamente precintados y etiquetados. Cualquier consulta sobre productos y su uso se puede realizar en el Registro de Productos Fitosanitarios del Magrama.

Y por supuesto en caso de duda, buscar asesoramiento, por los técnicos especializados.

F. D.

lunes, 11 de febrero de 2013

La viña está loca

La respiración  se reduce transpiración se detiene, las hojas se desecan y caen. Esto es lo que se conoce como “parada vegetativa”, la viña se despoja de las hojas. En este estado fenológico las yemas de invierno o dormidas aguantan temperaturas muy bajas. Por nuestras condiciones climatológicas -ausencia de heladas ó temperaturas muy bajas-, difícilmente la viña realiza esta parada completamente y se da el fenómeno conocido entre la gente del campo como “abanderamiento del viñedo”, la savia está en movimiento y aparecen hojas verdes al final del sarmiento que nos muestran un paisaje salpicado de “banderas verdes”.

Este fenómeno no se da por igual en todas las zonas, ni en todas las fincas, está íntimamente relacionado con las condiciones de la parcela en cuanto a “fortaleza del cultivo”, cuando está más débil es más proclive a que ocurra este abanderamiento. De igual manera, no es un fenómeno que se vea todos los años, se ve muy favorecido en condiciones de clima seco durante el invierno.

Podríamos calificar este estado vegetativo, por las condiciones en las que se desarrolla,  casi como una particularidad de la viña en Canarias.