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lunes, 19 de noviembre de 2018

Curso sobre VINOS DE TENERIFE en la Semana de San Andrés para el sector de la restauración y hostelería


El Cabildo de Tenerife con el apoyo de la Fundación Tenerife Rural y la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (ASHOTEL) organizan un curso gratuito que lleva por título Vinos de Tenerife: Cónocelos y Valóralos. Aproximación a su historia y geografía.

El próximo día 26 de noviembre, en la Casa del Vino de Tenerife, dentro del marco de la programación de la Semana de San Andrés 2018 se desarrollará esta acción formativa gratuita contará con la participación de los profesores e investigadores de la Universidad de La Laguna, Antonio M. Macías Hernández y Dirk  Godenau, el geógrafo del Gobierno de Canarias Gustavo Pestana Pérez, el geógrafo Miguel Febles Ramírez y el enólogo Juan Enrique De Luis Bravo, ambos del proyecto empresarial BiDueño.

Esta acción formativa pretende acercar el mundo del vino al sector de la hostelería, restauración y turismo, con la intención de ayudarles a mejorar sus conocimientos sobre su historia y geografía del espacio vitivinícola, las técnicas de manejo agrario de la viña en la isla y las formas tradicionales y actuales de elaborar vinos.

Los contenidos se centrarán en definir de forma clara las razones por las que los vinos de Tenerife tienen características únicas: su importancia histórica en el desarrollo de las islas y su papel real en los mercados internacionales; su peso en la economía insular; su significancia varietal al disponer de más de 100 variedades de uvas, muchas de ellas prefiloxéricas; su relevancia en la construcción del paisaje insular y cómo ese paisaje condiciona el producto final en botella; de cómo, dadas las condiciones orográficas y climáticas, hablamos de una agricultura reconocida como heroica y de marcada variedad; su singularidad vinculada al volcanismo y salinidad de nuestro territorio, características especialmente valoradas en los actuales mercados internacionales del vino.

Con estos conocimientos se pretende mejorar los conocimientos del personal que tiene el contacto directo con el consumidor final del vino de Tenerife. Este curso no puede terminar sin una cata de una selección de vinos representativos de las elaboraciones de la isla:

·         Listan Negro tradicional        
·         Tinto barrica
·         Listan blanco joven
·         Blanco barrica
·         Blanco afrutado
·         Malvasia dulce

La selección de estos vinos se han basado en los siguientes criterios:

1.    Una apuesta por vinos elaborados con variedades autóctonas de Canarias.
2.    Vinos que representen la mayor parte de las comarcas vinícolas de Tenerife.
3.    Vinos que representen los sistemas de conducción peculiares de la isla:, las rastras de Tacoronte-Acentejo, cordón trenzado del Valle de La Orotava; viñedos en vaso de Vilafor.
4.    Vinos que representen la orografía del territorio desde cotas bajas a las más altas (1.800 mnsm).
5.    Vinos que representen las diferentes características de suelo de la isla. Por un lado suelos ricos en tierras negras y arcillosos y por otras tierras más pobres con marcado carácter mineral “volcán”.
6.    Vinos producidos y elaborados por bodegas con cierta reputación bien por su palmarés o por los consumidores.
7.    Mostrar las elaboraciones más representativas.

El Programa completo y hoja de inscripción al curso está disponible en la web Vinos de Tenerife.

Espero  que se animen a participar y a disfrutar de una jornada bastante completa y que tengo el placer de coordinar

Miguel Febles (BiDueño)

martes, 16 de octubre de 2018

Conclusiones de la Tercera Conferencia Global del Enoturismo



Del 5 al 7 de septiembre pasado tuvo lugar en Moldavia la Tercera Conferencia Global del Enoturismo de la UNWTO. Con ella se reconoce que el enoturismo es uno de los segmentos más florecientes del mundo turístico, siempre vinculado a las tradiciones de las comunidades rurales y, por lo tanto, un recurso fundamental que puede generar ingresos y empleo.

Esta tercera edición de la Conferencia Mundial de la OMT sobre el “turismo del vino” (esta expresión me gusta muchísimo más que enoturismo) se centró en este segmento como herramienta para el desarrollo rural, destacando la contribución del turismo a la Agenda Universal 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Durante estos dos días de trabajo, expertos de treinta países discutieron de cómo hacer del turismo del vino una herramienta para el desarrollo rural. De esta discusión se propusieron ocho líneas de acción:

1.- El turismo del vino debe ser reconocido como parte de las políticas nacionales (en el caso que a mí me interesa serían políticas regionales y políticas insulares) de turismo y desarrollo rural. Para eso es necesario establecer un modelo de gobernanza adecuado, bien “incrustado” en la política regional/insular y que tenga carácter transversal. Canarias tiene potencial para ofrecer enoturismo de calidad y variedad.

2.- La complejidad del desarrollo del turismo del vino y la diversidad de las partes interesadas involucradas requieren modelos innovadores de colaboración. Se necesita romper barreras y potenciar nuevas formas de organizarnos buscando el interés común. Sé que este es un tema difícil de encaminar en nuestro momento presente pero creo que sin él es difícil poder diseñar estrategias efectivas.

3.- La contribución del turismo del vino al desarrollo rural sólo puede lograrse si las comunidades locales (viticultores, bodegueros, restauración rural -no me atrevo a decir guachinche-, etc.) están involucradas e incluidas en la cadena de valor del turismo y se benefician de ella; además, la comunidad en general necesita comprender y ser conscientes del valor del turismo. Mucho que hablar y difundir nos queda.

4.- Las pequeñas empresas necesitan financiación y una regulación adecuada para promover la innovación y la transformación digital. En aspectos varios como gestión de reservas, marketing digital, apps o plataformas de divulgación de conocimiento e información que favorezca el atractivo de conocer los lugares, etc. Las administraciones públicas canarias han realizado un esfuerzo en los últimos años de potenciación del mundo digital y tecnológico, a lo mejor solo hay que poner en contacto ambos sectores y esperar que la chispa de la complicidad salte.

5.- Esta me parece muy oportuna: el turismo del vino no es sólo un medio para que las bodegas aumenten sus ingresos; es un enfoque para el turismo rural y cultural y, por lo tanto, requiere un enfoque global, sobre todo en términos de gestión de destinos. De esto estamos aprendiendo mucho en los últimos años con el esfuerzo de reconversión de nuestras zonas turísticas “convencionales”, por lo que el trasvase del know-how (saber hacer) igual no es tan costoso.

6.- Conozca a los visitantes que están haciendo enoturismo (y los hay): se necesita más investigación para medir y comprender las tendencias y los consumidores del turismo del vino y de aquellos que no siendo ese su motivo principal de su visita a Canarias se interesan por esta actividad, sus paisajes y su vinculación con la gastronomía. Esto nos permitiría la comparación con otros destinos. Y es algo más que las simples encuestas de autocomplacencia que vemos muy de vez en cuando.

7.- La creación de oportunidades para empleos requiere el desarrollo de habilidades adecuadas, incluidas aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías y la sostenibilidad, pero también habilidades básicas como narración de historias, trabajo en equipo, adaptabilidad, etc. Esto me parece una excelente pista para definir planes de trabajo para la formación los próximos años. Idiomas.

8.- Y concluyen con la afirmación que las estrategias de turismo del vino deben estar totalmente alineadas con los 17 Objetivos e indicadores de Desarrollo Sostenible (ODS). Punto inexcusable, de obligado cumplimiento. Seguro que todos, a nuestra escala, podemos hacer algo. Les dejo el enlace a la web de la ONU que los desarrolla.

Estas conclusiones me han servido para ordenar algunas de mis ideas, espero que cumplan la misma función contigo. Gracias por leerme. Cualquier comentario será bienvenido.

Miguel Febles (@Quewine)

lunes, 9 de abril de 2018

QueWine!



Qué difícil resulta empezar en un sitio donde prácticamente no te conoce nadie ¿verdad? Pues eso es lo que me pasa en este mismo momento. Voy a comenzar a escribir, espero que de forma asidua, en este blog y tengo la sensación qué pensarán ¿quién es este tipo (o tipa)? O cosas así. Y esta es la razón por la que mi primer post será presentándome. Al lío.

Empezaré por lo fácil. Mi nombre es Miguel Febles, soy geógrafo y aficionado al vino. Desde hace algunos años estoy vinculado al mundo vitivinícola en Canarias a través de dos iniciativas personales. La primera de ellas, QueWine, comenzó como un experimento en el mundo de las redes sociales. En el año 2010 nos interesamos en vincular redes sociales y geolocalización (no olvidemos que soy geógrafo) con el vino, concretamente con las distintas técnicas de marketing del vino y las estrategias de enoturimo, tanto puesta en valor como promoción de destinos. De esa curiosidad surgieron algunos de los primeros mapas de bodegas en la red, tanto de Tenerife como de Lanzarote, y empezamos a desarrollar microproyectos de divulgación en redes sociales como Facebook, Twitter, Foursquare, Google, incluso en Gowalla (comprada y cerrada posteriormente por Facebook). Hoy solo mantengo la cuenta de Twitter (@Quewine), donde sigo compartiendo información sobre estos temas.

El paso del mundo virtual al mundo real fue un proceso evidente. Me gusta el vino y soy un novelero. Pensar en formas de tener nuevas experiencias organolépticas (ya les advierto que esa palabra me parece horrorosa), enoturísticas y compartirlas me llevo a mi segunda iniciativa. Conjuntamente con el enólogo Juan Enrique Luis Bravo (Quique) me he embarcado desde el año 2015 en un proyecto que llamamos BiDueño (http://www.bidueno.com/), por hacer un juego de palabras entre dos personas (o dueños) y los históricos vidueños de la isla de Tenerife. En este proyecto, algo más empresarial, nos dedicamos a diseñar experiencias sensoriales para el disfrute hedonista. Proponemos desde catas de vinos y chocolates, hasta catas de variados productos gourmet, pasando por diseño de experiencias varias.

Desde el ejercicio de la geografía como ciencia aplicada, preocupada por entender el territorio y paisaje insular, también he tenido la oportunidad de acercarme a experiencias algo más “serias” como la colaboración en varias publicaciones, webs o mapas.

Ese soy yo. Pero ¿qué vengo a hacer aquí? Mi idea es contar, o mejor dicho, conversar con ustedes, si les parece bien, sobre esta combinación: geografía, fundamentalmente entendido como el espacio y paisaje que configura este sector agrario, enoturismo, marketing y VINO. Todo junto o por separado. Con experiencias de aquí y también de allá. Me pareció que el blog de Tacoronte-Acentejo puede ser un espacio adecuado para exponerles ideas y reflexiones que se me pasan por la cabeza, comentar lo que veo por las redes sociales e intercambiar pareceres.  Pasan muchas cosas en el mundo relacionadas con estos temas y vale la pena dedicar un rato a hablar de ellas. Todo mezclado y en un tono informal, que la vida ya es demasiado seria como para decidir pasarlo mal todo el rato. A ver qué tal nos va juntos.


Miguel Febles

lunes, 26 de marzo de 2018

Día Nacional del Vino en España


El miércoles de la semana pasada la Comisión de Agricultura del Congreso de los Diputados aprobó la Proposición No de Ley (PNL) en la que se declare en España un “Día del Vino”. Es ésta una iniciativa de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), que se solicitó el año pasado en dos ocasiones: por un lado, fue ésta una de las posibles iniciativas planteadas por CECRV en la reunión que en el 1 de febrero de 2017 la Conferencia mantuvo con diferentes portavoces del Grupo Popular y los responsables de agricultura del resto de grupos políticos. Por otro, fue también una de las peticiones realizadas al Ministerio de Agricultura en la reunión de la Comisión de Seguimiento del Convenio de colaboración CECRV-MAPAMA mantenida el 3 de julio del año pasado.


Desde CECRV, se puso a disposición del citado grupo la información que sirvió de base para la presentación de la PNL el pasado miércoles. La proposición no de ley fue aprobada con 35 votos a favor y 2 votos en contra. Ahora se continuará con  los trámites a seguir por parte de la iniciativa una vez aprobada en la mencionada Comisión,  lo que entendemos que sería muy positivo para dotar de visibilidad y poner en valor el trabajo de los viticultores y bodegueros de las diferentes zonas productivas de nuestro país, así como para ahondar en el arraigo cultural del mundo del vino y la importancia de éste y en particular de las DDOO en muchas de esas zonas.

La superficie ocupada por viñedo dedicado a uva de vinificación supone el 5’5% del total de la superficie de cultivo de nuestro país. A nivel UE, España acumula el 30% de la superficie de viñedo.

El vino habla de nuestra zona, pero cuando sale de nuestras fronteras, habla también de nuestro país y de la UE en el caso de países terceros. A nivel europeo se está consolidando la celebración del “Día Europeo del Enoturismo”. Algunos países, como Chile, han instaurado el “Día Nacional del Vino”, en reconocimiento social y económico del vino para el país. En Francia se celebra, el tercer jueves de noviembre, la degustación del Beaujolais Nouveau. También algunas regiones o localidades en España celebran el día del vino o la fiesta del vino nuevo.

En este contexto, la declaración de un “Día Nacional del Vino” en España sería realmente importante para este sector, así como para las numerosísimas zonas de todo el país que tienen en el mundo del vino un verdadero motor de su economía local y regional.


Mari Paz Gil

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Para cuándo una ruta del vino en Tenerife?



Desde la lejanía la pregunta es fácil de entender: un destino turístico de primer orden, visitantes cada vez más ansiosos de experimentar algo más que sol y playa, y un mundo rural con experiencias que ofrecer. Pongámonos en el asiento de avión del turista que va una semana a Tenerife y que va mirando (concedámosle Wifi en el avión) lo que podría ofrecerle el mundo de los vinos de esa isla. Está buscando lo que ha visto en otras regiones: una ruta del vino que le permita combinar su coche de alquiler con senderos señalizados que atraviesan viñedos, bodegas abiertas para probar los vinos y ofertas gastronómicas para terminar el día. Y le va costar encontrar alguna oferta integral que le inspire confianza. Terminará probablemente, en caso de insistir, haciéndose su propia ruta con la muleta del TripAdvisor y es probable que se lleve más de una frustración en el intento de llevarla a cabo.

Y desde la cercanía también es posible entender por qué hasta la fecha no hemos logrado la necesaria coordinación para ofrecer al mundo una ruta del vino en Tenerife. El viñedo está dispersado y fragmentado en comarcas que compiten entre sí para atraer la atención de los visitantes, algunas más cercanas a los centros turísticos, otras más alejadas. Muchas bodegas son difíciles de encontrar, no siempre están abiertas y acondicionadas para visitas. No ayuda tampoco que el debate político-sectorial sobre las Denominaciones de Origen de los últimos años haya minado aún más la cohesión sectorial que, al parecer, no es capaz de demandar, diseñar e implementar iniciativas integrales que abarquen toda la isla: la creación de redes que faciliten la comunicación de la oferta de experiencias eno-turísticas a los visitantes.

Por consiguiente, a pesar del aparente “win-win”, ganancias para todos, que desde del asiento del avión son fáciles de ver al contemplar la isla como un todo, no tenemos una red integral de experiencias eno-turísticas. Sabemos lo que deberíamos hacer y sabemos por qué no lo estamos haciendo. Las oportunidades siguen estando ahí; ¿para cuándo una ruta del vino en Tenerife que funcione?



D.G.

lunes, 24 de junio de 2013

Enoturismo vs. Enourbe


¿Confrontación? ¿Elección? ¿Sustitución? …

Para nada, sencillamente complementariedad.

En la última década, muchas bodegas han realizado grandes esfuerzos por atraer a turistas circunstanciales hasta sus viñedos y bodegas. El esfuerzo ha sido importante y se enmarca dentro de la etiqueta conocida como “enoturismo” o turismo enológico, a través de la cual los consumidores interesados pueden disfrutar de un recorrido por los distintos paisajes vitivinícolas y en donde de primera mano pueden tener un intercambio de opiniones con los bodegueros o viticultores hacedores de dicho paisaje; en otras palabras, pueden integrarse plenamente en el “terroir” y  sentirse por unas horas como uno de ellos, olvidando su vida rutinaria.

Evidentemente, la acción contada así, resulta atractiva para los que deseen explorar el medio rural al más puro estilo Paul Giamatti en Entre copas (2004), el laureado film de Alexander Payne que acercó al gran público el mundo vitivinícola sin complejidades. En resumen, en el enoturismo se da una traslación física del consumidor hasta el medio vitivinícola que suele reportar un elevado grado de satisfacción para el propio consumidor aventurado a recorrer kilómetros hasta llegar al interior de la propia barrica a degustar.

La otra cara del asunto la supone el “Enourbe”. Una palabreja que viene a complementar al propio enoturismo; ya que, por enourbe se considera acercar el medio vitivinícola a la ciudad, esto es, transportar de manera concentrada y temporal todo el potencial vitivinícola hasta el entorno urbano, para que el propio público de la ciudad pueda disfrutar de los atributos vitivinícola sin necesidad de desplazamiento hasta el campo.

Ambos conceptos son sumamente interesantes y su aplicación conlleva un moderado esfuerzo por parte de las bodegas que deseen implementarlo. Asunto aparte, los resultados inmediatos de cada acción variarán en función de los consumidores que las bodegas sean capaces de atraer con su propuesta.

Un dato: en la plaza de mi ciudad siempre hay viandantes.