lunes, 24 de febrero de 2014

Experiencias compartidas:



Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV)

El pasado 21 de febrero, Tacoronte-Acentejo participó de la Asamblea de la Conferencia de Consejos Reguladores Vitivinícolas, como viene haciendo desde sus inicios. En la misma se debatieron temas de rabiosa actualidad para el sector. 

La Conferencia es una organización sin ánimo de lucro que representa, gestiona, defiende y promociona los intereses de las Denominaciones de Origen en España. Posee amplia legitimidad, ya que integra a 52 Consejos Reguladores, más de 4.500 bodegas y más de 134.000 viticultores, titulares de más de 580.000 hectáreas de viñedo. 

La CECRV personifica el equilibrio del sector, integrando paritariamente a productores y elaboradores, es el interlocutor con la Administración Estatal y Europea, así como con otras organizaciones que representan a actores de nuestro sector (asociaciones agrarias, organizaciones de empresarios) y con organizaciones sectoriales homólogas en países de nuestro entorno.  Defiende, promociona y representa los intereses comunes de las DOs. Organiza eventos de interés para los consejos reguladores. Promueve las relaciones, búsqueda de acuerdos y colaboración con organizaciones, organismos y administraciones públicas que compartan intereses con las DOs, estimula actividades de interés común, la publicidad, la transferencia de tecnología, etc.

Los desafíos actuales debatidos fueron: por una parte,  contribuir al consumo de vino de calidad en el mercado nacional, ante la fuerte y continuada caída experimentada por éste en los últimos años (por ejemplo: campaña promocional “Quien Sabe Beber, Sabe Vivir”) y por otra parte, la protección de las DOs en la elaboración de la política de calidad a nivel nacional y a nivel europeo (Reforma de la PAC).

Mari Paz Gil


lunes, 17 de febrero de 2014

Los bajitos también ganan partidos vinícolas…


Citado en: www.winezentric.com/agrupacion-de-bodegas-una-solucion-real

La crisis económica causa estragos, también en nuestro querido sector del vino. La contracción del volumen del mercado, la presión sobre los precios y el traslado de una parte de las ventas a la gran distribución generan mucho debate y, lejos de fortalecer la unidad del sector, fomentan la discordia. ¡Mala noticia!

Y es una mala noticia porque la supervivencia de los pequeñines, y todos los operadores del sector en Canarias lo son, depende de la coordinación entre ellos y la estrategia que emplean para hacer frente al pez grande. Para que el pez grande no se coma al chico, la construcción de la apariencia de un tamaño considerable exige cohesión sectorial. Y no nos confundamos, aquí el pez grande son los vinos importados y nuestra discordancia interna les beneficia en primer lugar –aunque no solo– a ellos.

Aquellos que bajo la bandera de las unificaciones y fusiones aluden a la fragmentación como la causa de todos los males, tienen razón en que la falta de unión no hace la fuerza. No obstante, confunden la falta de cohesión con el pequeño tamaño. Pensando en La Roja, el juego bonito es de los bajitos y nadie piensa en fusionar un Iniesta y un Xavi para hacer un Piqué. Es posible, haciendo un simulacro mental, que una única bodega en Canarias pueda hacer más para exportar al mercado norteamericano, pero no podrá sustituir la riqueza que emana de la diversidad de productos que ofrecen esos bajitos a su mercado local. Que es donde se vende el vino canario. Es nuestro Mundialito.

D.G.



lunes, 10 de febrero de 2014

La luna y la poda



La influencia de las fases de la  luna sobre las diferentes etapas de los cultivos es, para algunos viticultores, el punto de partida para realizar las diferentes labores culturales de la vid. En el caso de la poda, algunos viticultores se rigen por esta creencia, o no, llevada a cabo a lo largo de los años, y para algunos demostrada por sus éxitos o fracasos. Ahora bien, según parece, no solo depende de la influencia de la luz lunar sobre el flujo de la savia, si podamos con luna menguante o creciente, sino también de la vertiente del terreno, variedad, sistema de conducción, etc., ya que mientras en algunas zonas se poda en fase lunar de cuarto creciente, en otras, es en el menguante de febrero.

Hoy en día la poda en la comarca Tacoronte-Acentejo abarca sobre todo los meses de enero y febrero, y según algunos estudios la podas más tardías, en marzo, da lugar a producciones más irregulares. De cualquier forma la mayoría de los viticultores realizan la poda en días correlativos, y la propia experiencia les va marcando las fechas más apropiadas para proporcionar a la vid un desarrollo vegetativo equilibrado y una producción en calidad y cantidad de acuerdo con sus objetivos prefijados, y generalmente, cuando se empieza se termina, siempre que el tiempo lo permita.

F. D.

lunes, 3 de febrero de 2014

Aula formativa Tacoronte-Acentejo 2014

Con el comienzo de año, vuelve el aula de formación del Consejo Regulador de la D.O. Tacoronte-Acentejo. Las propuestas de este nuevo curso son variadas y se desarrollan a lo largo de la comarca, concretamente en Tacoronte, Tegueste y La Laguna (Tejina, Punta del Hidalgo y centro ciudad); el mismo integra las actividades siguientes: curso de iniciación a la cata de vinos (Tacoronte), taller de vinos con barrica (La Laguna centro), taller de vinos tintos tradicionales (La Laguna, Tejina), taller de vinos blancos secos y afrutados (La Laguna, Punta del Hidalgo); junto a propuestas que incitan al maridaje como el taller de setas y vinos (Tacoronte), taller de pan y vino (Tacoronte) y el taller de vino y pastelería  (Tegueste).

Un abanico de talleres dirigido al público consumidor y a un precio imbatible; no sólo para disfrutarlo personalmente sino también para regalarlo a los amigos y familiares (¡un regalo original!). Además, por cada inscripción, el alumno se asegura un obsequio vitivinícola para disfrutar en el hogar.



Santi S.

lunes, 27 de enero de 2014

Recuerdos juveniles: ¿Refresco o vino en las comidas familiares con menores de edad?



En las comidas celebradas en familia, la proliferación de refrescos sobre la mesa no se cuestiona por parte de la mayoría de la población como un elemento social. Sin embargo, ha cambiado considerablemente el que los padres y/o abuelos permitan a sus hijos probar el vino —ni siquiera en ocasiones especiales— pues se asocia con la incitación al consumo de alcohol: “error”. El consumo de vino alrededor de una comida familiar puede ser, sin duda alguna, uno de los recuerdos juveniles que se arrastre de manera positiva como cultura enológica, educando a jóvenes en las tradiciones, en el placer de acompañar el vino con la comida y a desarrollar sin trabajo ninguno la capacidad olfativa y descriptiva del conjunto de olores y sabores. No debemos confundir el vino —que es parte de nuestro patrimonio cultural, históricamente unido a nuestras comidas diarias, elemento indispensable antaño junto con el pan en el día a día de nuestras casas— con el consumo de alcohol, y por ende,  con  la incitación a nuestros hijos al consumo del mismo.

Integrar el vino como parte de la comida, permitir a los más jóvenes olerlo, hablar del mismo como patrimonio cultural, como elemento de nuestra tierra y nuestro trabajo en el campo, puede ser una lección enológica en la mesa familiar

Mari Paz Gil

domingo, 19 de enero de 2014

¿Qué vino con qué comida? Alcance y limitaciones del maridaje


El otro día tuve el placer de disfrutar de un menú de degustación en un excelente restaurante de Granada, maridaje incluido, es decir, vinos seleccionados por y para cada plato. En una de las combinaciones no estuve de acuerdo con la selección y, al ser preguntado, así lo hice saber al amable personal. Tuvimos una charla amena sobre el “qué va con qué” y llegamos a la conclusión que, pocas sugerencias generales aparte, había muchos elementos subjetivos y opinables en este asunto.

El maridaje implica combinar la comida con el vino de tal forma que ambos se retroalimenten (nunca mejor dicho) en el intento de realzar la experiencia degustativa. La sugerencia más importante es que no nos dejemos encasillar en excesivas simplificaciones de tipo receta inequívoca. La más conocida es la de “sólo blancos para pescados” y “siempre tintos para carnes”. Otro ejemplo es que “para el postre nunca un vino seco” (un chocolate negro con un tinto complejo y seco tiene su aquel; si lo dudan disfruten de uno de los Talleres sobre Vino y Chocolate que organiza el Consejo Regulador).

Por lo tanto, hay que ir probando y ver qué sale. Con mucha imaginación, al igual que cuando piensas en el efecto de las especias en el plato que tienes mente (o ya en el caldero). Si renunciamos a experimentar nos perderemos un mar de posibilidades y nos dejamos atar por las recomendaciones simplistas; un ejemplo lo encontramos en la tan consultada Wikipedia, entrada “maridaje”: “los cavas pueden utilizarse a lo largo de toda la comida con independencia del plato, debiendo ser preferentemente muy seco”. Vaya aburrimiento…

Llega a mis manos una publicación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, titulada “50 recetas para disfrutar el vino” (http://www.alimentacion.es/imagenes/es/Libro%20recetas_tcm5-57636.pdf), a todo color y con muchas fotos de famosos. Cada uno con su receta bien explicada y luego, vaya chasco, añade en cada caso “… y una copa de vino”, sin explicar qué tipo de vino le viene bien a esta comida. Mucho gasto para finalmente no explicar nada.

Volviendo al inicio, en aquel restaurante no habían probado nunca un vino canario y, al pensar que en uno de sus platos excelentes un vino de Tacoronte-Acentejo habría mejorado sustancialmente esta unión armoniosa entre comida y vino, acto seguido les enviamos una botella de nuestros tesoros tan poco conocidos en el resto de España. Estamos seguros de que les gustará, porque tenemos un producto particular que se desmarca de la tónica general. Los nuevos territorios del sabor son difíciles de encontrar y los productos diferentes enriquecen la diversidad, tan importante en la gastronomía de calidad.

D.G.

lunes, 13 de enero de 2014

“Nueva campaña”



Con el año nuevo y aún cuando el trabajo en bodega es intenso, debido sobre todo a la campaña de Navidad donde las ventas de vino son las más importantes del año, los viticultores comienzan a planificar la campaña siguiente. Con la vid aún dormida, el viticultor,  con las labores de poda, intenta buscar el mejor equilibrio para la vid entre su crecimiento y producción. Esta técnica de conducción del viñedo no solo facilita al viticultor las labores culturales, sino que ralentiza el envejecimiento de la cepa e intenta crear una mayor armonía entre la calidad y la producción de la uva, para que sea lo más regular posible a lo largo de los años.

La elección del sistema de poda más apto depende de la variedad cultivada, su vigor, el rendimiento deseado, la densidad de plantación, la climatología, etc. Algunos viticultores, antes de la poda definitiva, realizan una poda preparatoria o prepoda donde suprimen maderas inútiles, acortan sarmientos, etc., con el fin de facilitar las labores. La cantidad de microclimas, variedades, sistemas de conducción y la mano de obra hacen que la campaña de poda de la comarca abarque más de dos meses del año, dando paso al desborre de la vid.